El 10 de diciembre del año recién finalizado se cumplieron 60 años de la declaración Universal de los Derechos Humanos, obra colectiva y síntesis de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, la cual se suscribió en Paris, Francia un 10 de diciembre de 1948.
Traigo esta fecha histórica a colación por lo sucedido desde el 27 de diciembre de 2008, en la Franja de Gaza, donde se violaron abiertamente protocolos internacionales (ataque a instalaciones de Naciones Unidas), violación al Derecho Internacional Humanitario y las elementales garantías de respeto a los Derechos Humanos, durante la desproporcionada ofensiva militar “PLOMO FORJADO” del ejército de Israel, causando la muerte de civiles inocentes con sus bombardeos masivos, con el argumento de eliminar al grupo terrorista islámico Hamás responsable de lanzar cohetes contra el sur del estado de Israel.
Este uso de la fuerza contra el pueblo Palestino, me ha llevado a reflexionar como el ser humano en lugar de resolver la tensión busca las formas para mantenerlas ¿Qué clase de razonamiento vuelve fácil concebir un gran poder militar, que da licencia para emprender una agresión a un pueblo hermano, con la consecuente perdida de vidas humanas?
¿Qué poder divino le da legitimidad o lo justifica?, no encuentro otra explicación mas que la gestión sanguinaria y mediática del señor W. Bush, en su demencial agresión a Afganistán e Irak, de instalar el derecho de marcar la frontera entre buenos y malos y de arrogarse cínicamente la representación mundial de atacar con legitima legalidad a cualquier pueblo en el mundo.
Y mucho menos aceptable es la dinámica desintegradora de no respetar tratados de Derecho Internacional y resoluciones del Consejo Permanente de Seguridad de la ONU.
Con respecto al pueblo Hebreo, no soy indolente ya que me he solidarizado en su constante tragedia, desde la Diáspora hasta el Holocausto, y he admirado su ejemplar valentía y capacidad de resistencia. Pero tampoco considero humano y realista el genocidio del pueblo Palestino. Así como, creo firmemente que no es conveniente la confrontación violenta entre estos dos pueblos, ya que ha mi juicio no tienen mas destino histórico que la convivencia pacifica.
Por eso, en este espacio de opinión cedido gentilmente en “El Defensor del Pueblo”, medio informativo de la Institución del Procurador de Derechos Humanos, hago votos por la ansiada Paz en esa región del mundo partiendo que la misma es, la madre de todas las virtudes humanas.-
Guatemala Enero 15, de 2009.
Maximilian Lukas Figueroa.
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