El 27 de marzo pasado la Asociación Pro-reforma, presento al Congreso de la República un manuscrito firmado, aunque no necesariamente consensuado por 73 mil 193 guatemaltecos, con el “pequeño detalle” que en un documento impreso por aparte aparece una selección de 7 mil firmas acompañadas de su respectivo numero de empadronamiento. Esto podría entenderse, que de la totalidad de las personas que firmaron esta iniciativa, no todas están debidamente empadronadas, por lo que, da la impresión que fueron engañadas con el “timo” de la carta de presentación de Pro-reforma de: reducir el número de diputados del Congreso de la República.
Por la seriedad y trascendencia de semejante propuesta (modificar mas de medio centenar de artículos de la Constitución) que nace en el años 2003, en un circulo cerrado, encabezado por el “gurú” del neo-liberalismo guatemalteco Don Manuel Ayau Cordón, ideólogo del desaparecido partido de la violencia organizada, fundador de la Universidad privada Francisco Marroquín, admirador confeso de Milton Friedman, Margaret Tatcher, Ronald Reagan, Augusto Pinochet y George W. Bush; secundado por el intelectual racista ilustrado Don Armando de la Torre, Don Julio Lowenthal, exdiputado al Congreso de la República por el MLN y sus alumnos (Chicago Boys) José Raúl González Merlo de la ultraderecha liga Pro-patria, Juan Carlos Simons ex diputado emelenista y el economista neoliberal y sobrino favorito del papá de la criatura Raúl Minondo Ayua.
Estos personajes con su acostumbrada manipulación y en forma sistemática y disponiendo de grandes recursos económicos, se han dado a la tarea de preguntar a ciertos segmentos escogidos de la población: “¿quiere usted salir de la pobreza, la miseria, el clima de violencia y la corrupción?” la respuesta predecible ha sido un rotundo “SI”. Solo así, se explica las miles de firmas que abalan esta iniciativa fascista para cambiar algunos artículos de la Constitución de acuerdo a sus intereses oligárquicos. No se trata pues, de un apoyo popular consiente al proyecto Pro-reforma como solución a los problemas en el país, si no del resultado de una vulgar manipulación.
Una pregunta que debemos hacernos como ciudadanos con mediana racionalidad es: ¿Cuál es la verdadera intención de cambiar algunos artículos de la Constitución en estos momentos?. La conclusión es que la oligarquía rancia guatemalteca teme que aparezca en nuestro país algún proyecto político como ha sucedido en Venezuela, Bolivia y Ecuador que plantee reformas constitucionales orientadas a golpear los sagrados intereses de los grupos históricamente dominantes en nuestro país. Ante tan diabólica posibilidad, estos se han adelantado planteando modificaciones constitucionales con el propósito contrario: proteger---aun más---los intereses de los dueños del capital. En otras palabras Pro-reforma pregona: cambiar todo para que nada cambie, es decir: afirmar los privilegios de unos pocos y negar los derechos de la mayoría. Para fortuna nuestra las organizaciones de la sociedad civil en forma digna y valiente entre las que se debe mencionar : La Asociación Intergeneracional, Fundación Rigoberta Menchú, Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación, Renovación Universitaria, La Fundación Mirna Mack, y otras han hecho uso acertado del proceso público abierto por la comisión de legislación y asuntos constitucionales del Congreso de la República en las cuales han expresado con toda claridad y a la luz de la razón, de lo nefasto por racista, excluyente, limitante, así como, en términos generales han coincidido que las reformas a los artículos constitucionales en mención pretenden introducir conceptos perversos al orden constitucional, crear distorsiones y anular las conquistas de orden humanitario que contiene nuestra actual carta magna.
Por mi parte para concluir con este modesto artículo de opinión, veo con extrañeza y preocupación el vergonzoso silencio de las diferentes instituciones del Estado llamadas por mandato legal y moral a pronunciarse públicamente sobre este delicado tema, así también la indiferencia de los diferentes partidos políticos inscritos legalmente en el país.
Guatemala 10 de Septiembre de 2009.
Maximilian Lukas Figueroa.
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